Yoga y Yin Yoga

!Que las condiciones adversas se presenten como un apoyo!

«Cada experiencia y cada contacto con el mundo exterior, por hermoso o desastroso que sea, es utilizado para el trabajo. Y cada experiencia interna, aun en el sufrimiento mas grande, o en la caída mas humillante, se convierte en un nuevo paso en el camino de la conciencia. De esta manera, el hombre llega a reconocer “con los ojos abiertos”, la acción Divina en el mundo, su propósito de luz en las tinieblas, de fuerza del espíritu en lo débil y caído, de felicidad en lo que es penoso y miserable.”                                     – Aurobindo, uno de los más grandes yoguis y pensadores de la India.

A nivel psicoemocional, el Yin Yoga no se define por las posturas, sino por el estado de presencia que genera. Es una práctica de introspección y autocompasión que nos invita a escuchar los límites del cuerpo sin juzgarlos, transformando la quietud en un acto de ética y sanación.

Se aprende a desarrollar la conciencia de las sensaciones corporales, a observar los procesos mentales y abrir nuestro corazón a una dimensión más amplia de la realidad. Esto nos permite reconocer nuestros patrones de tensión y rigidez emocional, de apego y rechazo, para aprender a soltarlos con compasión y sabiduría en la práctica y después, en la vida diaria.

Las fascias guardan el eco de nuestras emociones. Por eso, el yoga tiene el poder de sanar nuestra historia desde el tejido, siendo el puente sagrado que nos conduce suavemente hacía la meditación y el silencio interior.

A nivel físico, la práctica de Yin Yoga es adecuada para cualquier anatomía y edad. El estiramiento suave y profundo a la vez se realiza desde el suelo y se mantiene por unos minutos, para que, junto con la respiración consciente, se puedan soltar tensiones, ganar flexibilidad y equilibrar la mente. Se favorece mucho el cuidado articular y el de los tejidos fasciales profundos, dado que el cuerpo produce colágeno, liquido sinovial y ácido hialurónico al permanecer el tiempo adecuado en el estiramiento pasivo.

La relajación real ocurre porque la practica de Yin yoga tiene su efecto directamente sobre el Sistema Nervioso, activando la respuesta parasimpática en la que se entra en un estado de calma penetrante; la energía mental y física se recuperan, evitándose estancamientos.

De esta forma, se alivian o se liberan dolores físicos de músculos, articulaciones, tendones, incluso órganos internos.

Todos dicen: «Creo que simplemente me estoy haciendo viejo.»

Pero, no te estás haciendo viejo: es tu fascia que se está deshidratando.

La fascia es lo que llamamos «el envoltorio interno», el tejido que cubre cada músculo, ligamento, hueso y vaso en tu cuerpo. Cuando está sana, es suave y húmeda. Todo se desliza. Todo fluye. Tu cuerpo se mueve como se supone que debe hacerlo.

Pero sin un movimiento diario suave, la fascia se seca, se encoge y se endurece. Y comienza a apretar todo lo que está debajo — incluidos los vasos que drenan el líquido de tu cuerpo. El líquido se acumula. La inflamación aumenta. Tu cara se hincha y tus piernas se vuelven pesadas, las articulaciones duelen… No porque estén dañadas — sino porque están siendo estranguladas por tejido seco.

Esto no es envejecimiento. Esto es descuido que parece envejecimiento. Y es reversible!,

Una sesión de yin yoga tanto online via Zoom, como presencial, tiene la duración de una hora y media (recomendable). Se utilizan bolsters, mantas y bloques, en general, como apoyo.

Cada sesión consta de la práctica de pranayama (respiración), posturas yin, seguidas por la meditación Shamatta (calma mental, con sus fuentes en la tradición indo-tibetana) y la  dedicación del final.

La donación en clases grupales será 10 euros por clase,  más el cariño y la conexión creada 🙂

Para sesiones individuales y personalizadas, la donación de una sesión será de 17 euros. 

Scroll al inicio